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Aunque es difícil determinar dónde se originó y cuáles fueron los procesos de su dispersión, se sabe que el Ritual de Voladores se remonta al menos al año 600 a.C., es decir, se ha practicado por más de 2 500 años (Urcid, 2006; Arqueología Mexicana, vol. 14, núm. 81, pp. 70j74). Cuando llegaron los españoles, la Ceremonia ya se había difundido ampliamente por Mesoamérica, siendo documentada por primera vez en el Códice Azcatitlán (1530) y luego en el Códice Tepeucila (antes Códice Fernández Leal, 1540); también destacan los escritos de Jerónimo de Alcalá (1541) y Fray Juan de Córdova (1578).

Durante la Conquista y la evangelización, la Ceremonia fue vista más como espectáculo que como rito; así logró sobrevivir a las prohibiciones y llegó a realizarse en el marco de celebraciones cristianas.

Guy Stresserj Péan, notable arqueólogo francés con más de 60 años de trabajo en México, concluye: “Conviene insistir en que ninguna interpretación del rito del Volador podrá ser considerada como la interpretación definitiva, mientras no se haya hecho todo lo necesario para recabar entre los indígenas actuales las últimas tradiciones vivas relacionadas con esta danza” (StresserjPéan, 2008; Viaje a la Huasteca con Guy StresserjPéan, México, FCE). Es por esto que desde 2008 el Consejo Estatal para la Preservación de la Ceremonia Ritual de Voladores desarrolla acciones para su conservación y difusión, convirtiendo al estado de Veracruz en punta de lanza en la preservación del patrimonio inmaterial.
 



Reprografía: D.R. © Ignacio Guevara
ARQUEOLOGÍA MEXICANA/Raíces.
Reproducción Autorizada por la revista Arqueología Mexicana.

   


 



Pirámide de los Nichos años 30,
Dominio público.



En su Historia Antigua de México (1780)
Francisco Javier Clavijero describe la Ceremonia como un juego.

 
 

Guy Stresserj Péan, notable arqueólogo francés con más de 60 años de trabajo en México, concluye: “Conviene insistir en que ninguna interpretación del rito del Volador podrá ser considerada como la interpretación definitiva, mientras no se haya hecho todo lo necesario para recabar entre los indígenas actuales las últimas tradiciones vivas relacionadas con esta danza”
 

 

( Stresserj Péan, 2008; Viaje a la Huasteca con Guy Stresserj Péan, México, FCE). Es por esto que Desde 2008 el Consejo Estatal para la Preservación de la Ceremonia Ritual de Voladores desarrolla acciones para su conservación y difusión, convirtiendo al estado de Veracruz en punta de lanza en la preservación del patrimonio inmaterial.

 


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Con múltiples variantes por dispersión tempo espacial, esta Ceremonia es, esencialmente, una ceremonia con la que se establece comunicación con los dioses para brindarles ofrendas y solicitarles la fertilidad de la tierra.

Según la tradición, que se mantiene vigente desde el año 600 a. C., en una época de sequía y hambruna los ancianos enviaron mensajeros sacerdotes (Voladores) a brindar ofrendas a los dioses y pedirles lluvia que fertilizara la tierra.
 

 

La Ceremonia consta de varias etapas:

  • Preparación física y espiritual de los participantes,

  • Confección del atuendo,

  • Selección y corte del árbol,

  • Arrastre y levantamiento del palo,

  • La danza en tierra y el vuelo en lo alto del palo

En algunas etapas se realizan ofrendas a las deidades y se les solicita su perdón, pues las etnias practicantes sostienen que los seres humanos no somos dueños de la naturaleza sino parte de ella y, por lo tanto, esta convivencia debe regirse por el respeto y la armonía.

 



 

Permiso y entrada al bosque

La Ceremonia Ritual de Voladores da inicio en el altar. Todos ofrendan a Malaná o dioses creadores del universo y a la máscara que representa al Dueño de la Danza. El altar es el Kihsukut o principio del camino ritual para llegar a donde los espera el Tsakatkiwi o palo volador.

A la entrada del monte, se coloca la máscara que representa al Dueño del Monte y se le ofrenda con incienso, tabaco, flores y aguardiente. Una vez concedido el permiso, el /grupo de Voladores se introduce en el monte para danzar en torno al palo volador elegido.

 




 

 



   

Corte y arrastre del palo volador

Comienza el chapeo donde realizarán la ceremonia, alrededor del árbol escogido; siempre acompañados de la música de la flauta. Al pasar cuatro días, regresan los danzantes y comienza nuevamente la ceremonia y la música; primeramente se dan 12 hachazos comenzando un son llamado “del perdón”, terminada la danza se retiran purificados para luego proceder al corte definitivo.

Caído el árbol, más de 200 hombres–pues mide más de20 metros lo transportan hasta el lugar donde se enterrará. Antes de enterrar el palo se le viste con bejucos para formar las escalerillas por donde subirán los voladores; se le hacen los arreglos necesarios para realizar el vuelo.

 
 

 

 



 

Levantamiento y vuelo

 
 

Se introduce una gallina negra en el hoyo cavado previamente y se vierte una botella de aguardiente, todo ello para consagrarse a los dioses y protegerse de cualquier peligro.

Antiguamente todo este trabajo se hacía por medio de la fuerza humana. Antes de iniciar el vuelo alrededor del palo se lleva a efecto una danza para invocar al dios del viento pidiendo perdón y protección.

El levantamiento del palo volador se hace a la manera tradicional: usando tijeras de tarro o bambú.

El día de la Ceremonia, todos los participantes deben estar en gracia con dios pues el indígena no se ha olvidado de sus deidades protectoras autóctonas, una mezcla de catolicismo y paganismo.

 

 



 


Antes de comenzar el ritual, el caporal marca el inicio de la ceremonia con la flauta y el tamborcito.

Suben los voladores uno por uno, y estando arriba, se aseguran amarrándose perfectamente en cada lado del cuadro instalado; estas esquinas representan los cuatro puntos cardinales.

Instalados los cuatro hombres, sube Caporal, que lleva la flauta y el tamborcito sujetos a la cintura; al llegar a la manzana(carrete) se sienta y dirige su mirada al oriente, invoca al sol tocando sus instrumentos, después se inclina hacia atrás sobre su espalda mirando de frente al cielo, se dirige a todos los dioses pidiendo protección para quienes realizarán el vuelo. El primer son es dedicado al oriente, el segundo al poniente, el tercero al norte y el cuarto al sur.
 

 



     

Cuando termina esta invocación, el danzante se pone de pie en la pequeña plataforma, se endereza y yergue majestuoso en una altura de 25 o 30 metros dirigiéndose al oriente e inicia su baile girando sobre la plataforma hasta quedar nuevamente frente al oriente, siempre acompañado por la música y el “son de los cuatro puntos cardinales”. Una vez terminado el rito, el Caporal se sienta y los cuatro voladores, seguros ya de la protección divina se lanzan al vacío.

Esta importante ceremonia ha tenido algunas modificaciones, antiguamente se realizaba con verdadero esplendor, pero en esencia sigue siendo la misma. Cuando llegaron los españoles, al celebrar las festividades de Corpus Christi, la religión católica parece haberse adaptado a las fechas de la gran celebración del sol.



 



 


 

 



 

El traje del Volador
 

El traje blanco indica pureza, dignidad, paz.

El penacho, a pesar de ser circular, tiene una estructura de cuatro postes con terminación cónica; representa las cinco direcciones del universo. El abanico, los colores del arcoíris. La cola del pájaro quetzal algunos la relacionan con la diosa Venus, otro personaje asociado a la fertilidad. Los espejos, las estrellas y las cintas simulan la lluvia; el fleco amarillo, los rayos solares; el fleco blanco, los rayos de la Luna. Al unir los pectorales, el Volador forma el Sol; al unir el mandil, forma la Luna. El color rojo es el baño de Sol y, consigo, la energía que la Madre Tierra necesita para la concepción.

Los dibujos con bordados multicolores representan nuestro sueño de ver algún día la naturaleza pintada de mil colores.

 

 



 

El palo volador


 

 

Antes de sembrar el palo, se le ponen lianas, cuerdas o travesaños a lo largo para que sirvan de escalera y se prepara la punta para acomodar el mecanismo giratorio. Al levantarlo, la base se coloca en la tierra y se sujeta con cuñas y puntales. El mecanismo que gira consta de una pieza cilíndrica de madera (mortero o manzana), a la cual se amarra un marco de madera sobre el que se sientan los Voladores, con cuerdas entorchadas en el palo, y que empujan para mover la manzana al iniciar el vuelo.

  1. Tecomate, manzana o mortero: medio de transporte para llegar al inicio del cielo, la Quinta dirección del universo. Después de la mitad, en color verde, la esperanza de un pueblo de que el pan no faltará en nuestras mesas. El color blanco significa purificación de lo terrenal a la exaltación divina. De la mitad hacia abajo, en color rojo todo lo que se degrada: “Tierra eres y en polvo te convertirás”.

  2. Cuadro o bastidor: representa un lugar para un semidiós, cada uno en un punto cardinal.

  3. Mástil: es el falo que fecunda a la Madre Tierra, o la comunión del Padre Sol y la Madre Tierra.

  4. Trinquetes para el amarre de las cuerdas: es el ombligo.

  5. Liana o escalera: el vehículo de comunicación.

  6. Cables: son los cordones umbilicales. Conductores del semen o semillas que serán acogidas por la Madre Tierra, y continuación de la vida.

 

 



 

Los sones


En la Ceremonia Ritual de Voladores se interpretan distintos sones:

  • Son del sendero o de la calle. Durante el trayecto del altar hasta el lugar del corte del palo y del arrastre al lugar de la siembra.

  • Son de la reverencia (piso).

  • Son del perdón (piso). Antes del vuelo, para invocar al Dios del Viento pidiendo perdón y protección. Los danzantes se colocan alrededor del palo y danzan hacia la izquierda.

  • Son de los cuatro puntos cardinales (piso y altura). Dedicado también a los cuatro elementos en sentido este, oeste, norte y sur.

  • Son de la invocación (altura). De pie en la manzana, el guía se comunica con el Sol frente a él.

  • Son del vuelo (altura). Al ritmo de este son, los danzantes se lanzan al vuelo.

  • Termina con el son del sendero (piso).

 



 

Instrumentos musicales

 



Los aires o sones de la danza se interpretan utilizando dos instrumentos de origen prehispánico, cuyos sonidos, que combinan elementos naturales, se convierten en lengua, en un medio de comunicación y al mismo tiempo en plegarias que van dirigidas a nuestro Padre Sol.

Una flauta de pico de perforación triple se elabora artesanalmente con carrizo y se le llama también “instrumento del Sol”. La música de la flauta evoca los trinos de las aves del monte.

Un tambor pequeño de doble parche, hecho por los mismos Voladores, es la voz del trueno, réplica de los voladores.

 



 

El altar
 

Por su forma de arco, representa la bóveda celeste y se coloca en la misma ruta solar. En la parte baja se coloca la ofrenda de productos del campo no elaborados.

Para los Totonacas, la vivienda se sujeta con cuatro troncos principales, uno en cada esquina. El techo de palma con barba significa la bendición, es un lugar sagrado. Representa la imagen del mundo, en cuyo centro debe estar el puchaw o mesa de ofrendas, donde se ofrece a sus divinidades (imágenes) las bonanzas recibidas de ellas, colocando el agua, incienso, veladoras o sirios, comida regional y frutas.

Las mujeres participan en la Ceremonia Ritual de Voladores con la elaboración de los alimentos y bebidas que se ofrendan en el altar a los Dueños de la Danza, así como los destinados al Dueño del Monte cuando se le pide permiso para cortar el árbol.

 

 

 


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Dominios representados por el elemento


En primer término y en su versión integral, destaca su pertenencia al dominio que abarca usos sociales, rituales y actos festivos, no obstante que en el pasado la espectacularidad de la etapa del vuelo fue un factor que coadyuvó a que sobreviviera a condiciones adversas, y de que en el presente contribuye a su visibilidad.

Asimismo se reitera que sus propósitos originales y esenciales expresan principios y valores propios de la cosmogonía indígena, tales como la comunicación con las deidades y la relación armónica con el universo y la naturaleza, así como los valores de la tradición, de la purificación, del perdón, de la participación comunitaria, etc. Y, finalmente, se abarca también un interesante cuerpo de tradiciones y expresiones orales.

Si en épocas cercanas algunos grupos han accedido a presentarlas en forma abreviada (el vuelo) para el deleite de los turistas se debe, en parte, a la capacidad de adaptación de estas etnias; por ejemplo, durante la Colonia7, sus practicantes fueron capaces de fusionar el ritual a la religión recién impuesta, tal como se puede apreciar en el Códice Azcatitlán, en donde vemos a los Voladores ataviados con alas angelicales; por otra parte, algunas narraciones insertaron la figura de Cristo en sus propias creencias. Pero es importante acentuar que el vuelo es sólo una etapa de la Ceremonia, y que existe la preocupación de que el rito continúe practicándose al interior de las comunidades de manera integral.

Durante la conquista y la evangelización, la Ceremonia fue vista más como un espectáculo que como un rito. Así logró sobrevivir a las prohibiciones y llegó a realizarse en el marco de celebraciones cristianas, como en el bautizo de los indios de Colhuacan en 1530 (Códice1 Azcatitlán
 

 



 


 


 

La época de la Colonia, en México, abarca de 1521 (toma de Tenochtitlan por los conquistadores españoles), hasta 1821, año en que da inicio la guerra de Independencia.

 


 

Dominio principal

Usos sociales, rituales y actos festivos
La Ceremonia Ritual de Voladores es una verdadera obra de arte que sintetiza el significado de li1tutu1nakú: el “ser totonaco”. Reafirma la identidad grupal y la conciencia de continuidad de las etnias practicantes, ya que se asocia al ciclo de la vida, expresa una visión del mundo presente y pasado y expresa la necesidad de mantener relaciones de armonía y respeto con la Naturaleza.

Es muy importante que los Voladores y la comunidad en su conjunto cumplan con el periodo previo de trabajo espiritual personal (ascesis y purificación), ya que si durante el Ritual ocurriera un accidente se interpretaría como una mala señal.

La Ceremonia Ritual de Voladores se realiza durante fiestas patronales, y/o en los carnavales, en los solsticios y equinoccios, en las festividades de los muertos y en ceremonias asociadas con la siembra y la cosecha. La etapa de vuelo puede realizarse en cualquier momento con fines de exhibición, por lo que los Voladores constantemente deben mantenerse preparados física, mental y espiritualmente.
 

Dominios secundarios

Conocimientos y usos relacionados con la Naturaleza y el Universo.

La Ceremonia Ritual de Voladores expresa importantes mitos y concepciones del universo y de la naturaleza. En cualquiera de sus variantes, recrea un mito cosmogónico:

… si la danza se lleva a cabo en momentos coyunturales del cosmos, como puede ser durante los carnavales, el solsticio de invierno o al iniciar/finalizar un año agrícola, es decir cuando se precisa la renovación y fortalecimiento no sólo del mundo, sino también de la humanidad, y de los bastimentos, el gran falo vuelve a penetrar la tierra y provoca una gran fertilidad, por ello recrea un mito cosmogónico. En el instante en que «plantan» el árbol en el centro de la plaza del pueblo, en el centro del cosmos, se apuntala el mundo y una vez más, como en los mitos de

 




origen, se separan los cielos de la tierra. El capitán de la danza, en el momento que levanta los brazos, renueva el axis mundi que está fijo en el ombligo de la tierra y se prolonga hasta el cielo; su gesto entonces tiene una significación cosmogónica.

Erguido en el ápice del mástil toca la flauta e imita el sonido primordial; con las reverencias hacia las cuatro partes del mundo, se adquiere la soberanía sobre las direcciones del espacio cósmico, con ello se domina el conjunto del espacio temporal y el movimiento del astro solar. Una vez recreada la cosmogonía, en el caso de aves, su vuelo puede interpretarse como el movimiento de los rayos solares, de las fuerzas calientes. Con su movimiento se reinicia el transcurso circular del Sol alrededor de la tierra. Y con el descenso de los seres relacionados con el inframundo, los seres fríos, aquellas criaturas que habitaron la tierra antes de la aparición de los verdaderos hombres, se vuelve a abrir ese espacio pletórico de fertilidad y se alcanza la renovación del universo completo. Con estos ritos se adquiere la soberanía sobre las cuatro direcciones del espacio y se domina el conjunto del espacio temporal (Nájera Coronado, 68j69)

Tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial

La Ceremonia Ritual de Voladores está sustentada en una tradición oral importante que incluye leyendas, oraciones y diálogos de la época prehispánica que se han transmitido por generaciones como elemento esencial de su identidad.

En cada una de las narraciones se manifiestan mitos y concepciones del universo y la naturaleza, ya sea en su forma original (prehispánica) o como una expresión del modo en que las comunidades indígenas se han adaptado a nuevas religiones y circunstancias. De una u otra forma, en ellas encontramos la manera en que perciben y se relacionan con el mundo y con sus valores más profundos, tales como: la recreación de mitos cosmogónicos, la comunicación con lo divino, ofrecer, pedir los bienes de la naturaleza, la lucha del bien contra el mal, la fertilidad de la tierra que depende del merecimiento humano, etc.

 



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La Ceremonia Ritual de Voladores, cuyo origen se sitúa –según algunos investigadoresj en el occidente mexicano (Jalisco), ha sido practicada por distintas etnias mesoamericanas; debido a su antigüedad y a fenómenos migratorios existen variantes.
 

  1. Es en la zona del Totonacapan2, y específicamente en la región de Papantla3 y demás zonas aledañas a El Tajín4, donde se ubica su centro de confluencia. Ahí la Ceremonia Ritual de Voladores se ha constituido como un ícono sólidamente identificado, pues los totonacas han asumido la paternidad5 del elemento, protegiéndolo como esencia de su identidad de los múltiples factores de riesgo en el pasado (conquista, colonización, inquisición, etc.) y en el presente (migración, comercialización excesiva, depauperización económica de los campesinos danzantes, modelos educativos homogeneizantes, aculturación de las nuevas generaciones, deforestación, etc.)

  2. Los totonacos se llaman así porque adoraban a Totonac. Otras versiones ponen énfasis en una interpretación etimológica tutu (“tres”) y nacu (“corazón”): tres corazones. Este término se refiere a tres grandes centros Ceremoniales, Tajín, en Papantla, Zempoala, cerca de la antigua fundación del Puerto de Veracruz, y Yohualichan, en la Sierra Norte de Puebla, cerca de Cuetzalan.

  3. Los Voladores, en Papantla, se han caracterizado por su capacidad para organizarse en Asociaciones diversas, gracias a las cuales son reconocidos mundialmente como “Los Voladores de Papantla” , ícono de la cultura mexicana.

  4. El Tajín fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1992.

  5. Los totonacas piensan que el verdadero sentido de la paternidad, más que el acto de engendrar, es el de dar vida, y que se da vida cuando se protege, cuando se enseña, cuando se da forma.


No obstante su disposición a convivir con el exterior, los totonacas son cuidadosos en cuanto a la conservación de sus valores culturales. En el caso específico de la Ceremonia Ritual de Voladores, aunque aceptan mostrarlo a turistas, el Consejo de los Ancianos del Totonacapan, interesado en preservar la identidad, ha apoyado la creación de diversas Asociaciones de Voladores y Escuelas de Niños Voladores con el propósito de preservarlo en su forma original y estimular el conocimiento profundo de su significado.

 

Identificación de las comunidades, grupos, o individuos involucrados y su ubicación

  • Totonacas de la sierra y de la costa norte de Veracruz, principalmente de las comunidades de los municipios de Papantla, Zozocolco de Hidalgo, Filomeno Mata, Coyutla, Coatzintla, Espinal y Mecatlán así, como de los estados de Puebla –como Cuetzalan, Caxhuacan o Huehuetlaj e Hidalgo). Cabe también destacar la importancia de la escuela Kgosni1para niños Voladores totonacos del Centro de las Artes Indígenas de Papantla.

  • Teeneks de San Luis Potosí.

  • Nahuas de Hidalgo y Puebla. Se destaca la importancia de la escuela comunitaria de niños Voladores nahuas de Xolotla, Pahuatlán.

  • Tepehuas del norte de Veracruz, aunque en esta zona la práctica de la Ceremonia ha caído en desuso.

  • Ñanhús de Puebla. Se destaca la importancia de la escuela comunitaria de niños Voladores la comunidad de Chila, Municipio de Honey.

  • Mayas (hablantes de k’iche’, kaqchiquel, achi y tz’utujil de Guatemala) Piples de Nicaragua.

 



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Diversidad

 

 

 

 


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Origen de las danzas del volador

 

 

Leyenda [1]*
Salvador Francisco Francisco [2]

Dicen que fue un chamaquito quien arregló la danza tal y como la soñaba, pues en sueños le platicaban y le decían que participara la gente con los danzantes el día de la fiesta del lugar.

Las veces que soñaba le platicaba a sus papás diciéndoles que era su “dueño” quien así le hablaba.
Algunos no le creían, decían que estaba loco, pero otros sí le hicieron caso y así fue como se originó la danza del volador.

Fue el mismo chamaquito quien empezó a enseñar el baile, la música y el nombre de cada danzante y del grupo.

Llegó el día en que hicieron una fiesta y participaron los toreros, los guaguas y los voladores, pero luego el chamaco les dijo que ya no se haría nada y entonces se molestaron los demás danzantes y dijeron que los estaba engañando. Así trascurrió un año y al chamaquito le volvieron a decir que hiciera otra invitación para que participaran todos otra vez, pero ya no aceptaron todos, sólo lo hicieron los voladores, quienes dijeron: “Iremos a donde quiera que haya fiesta”.

Y así fue: enterraron el palo volador, lo arreglaron y lo amarraron con mecate. Luego subieron y una vez arriba, junto al carrete, los cuatro se sentaron en cada uno de los lados, uno de ellos se paró sobre el carrete y comenzó a tocar con su flauta el son de “la caída”.

Al iniciar los cuatro el descenso, dicen que apenas habían dado dos vueltas cuando de repente se chispó su carrete y una nube muy grande con viento se los llevó hacia los cielos, allá donde nace nuestro señor el sol, y allá se perdieron. La gente se asustó mucho y por eso tumbaron el palo volador. Pero a los tres días vieron que regresaban nuevamente los cinco voladores y llegaban donde estaba el palo, pero ya no pudieron descender porque les habían tumbado el mástil. Nomás llegaron y se regresaron dirigiéndose otra vez a donde nace nuestro señor sol.

Cuentan que hasta la fecha allá están los cinco voladores que iniciaron esta gran ceremonia tradicional del volador; a esto se debe que no podamos olvidar esta vieja costumbre.

También dicen que aquellos danzantes y los actuales llegan a estar cerca de nuestro señor el sol.
 

 




 

Leyenda Totonaca
Rubén Croda León [4]* (Recopilación)


Eran las festividades de la feria anual, había danzas, juegos, bailes y otros atractivos. La tradición no precisa un lugar, algunos dicen que fue en Coxquihui, otros que en Caxhuacan; los de Huehuetla aseguran que fue en ese lugar y unos más señalan que ocurrió en Copala. Habían transcurrido tres días de fiesta cuando al cuarto día los voladores emprendieron el ritual de la danza que precede al vuelo, iniciaron el ascenso al palo volador para ocupar sus respectivos lugares; da principio la danza invocatoria a los cuatro rumbos del universo, dirigiéndose a la deidad Solar.

Ya se disponían a volar cuando súbitamente la manzana, el cuadro y los mecates se separaron del palo volador y subieron girando al cielo sin dejar de ejecutar su música, hasta que ya no se vio ni se oyó nada.

Aquel acontecimiento causó desesperación y preocupación, entonces todos se reunieron en torno al palo volador para discutir sobre el asunto, hasta que el hombre más viejo ordenó que se derribara el palo, pues se pensaba que los hombres que ascendieron ya no regresarían; a los cuatro días… grande fue su sorpresa cuando en la lejanía olvieron a escuchar el toque de la flauta y el tambor que, conforme se acercaba se hacía más fuerte y más nítido. Los presentes dudaban si eran o no los mismos danzantes que habían ascendido, hasta que nuevamente se percibió en la lejanía el cuadro y la manzana con los mismos danzantes que venían girando al compás de la flauta y el tambor.

Pero el palo ya no estaba en posición vertical y los voladores, después de demorar un poco, volvieron a girar hacia el cielo y se fueron para siempre.

Los asistentes se lamentaron por no haber dejado el palo en su sitio, pues habrían tenido la oportunidad de conocer por boca de los mensajeros el relato sobre su visita a la deidad Solar. Cuentan que a la fecha allá están los cinco voladores que iniciaron la tradición y por ello no se puede olvidar la costumbre; los totonacos esperan que algún día los voladores se vuelvan a elevar al sol, para que después, a su regreso el pueblo conozca el mensaje divino.

 





 

DANZA DE VOLADORES DE LA SIERRA [5]
Francisco Acosta Báez [6]
Zeferina Gaona Vega [7]

Cuando Jesucristo no gobernaba este mundo, todo estaba oscuro. Jesucristo también vino a vivir en esta tierra, fue una persona como las que existen actualmente, pero era bueno e inteligente. Su intención no era presumir, actuaba de acuerdo a su inteligencia y era poderoso. Desde su infancia lo empezaron a conocer por bueno e inteligente, porque a pesar de su edad, él ya sabía muchas y más cosas importantes que una persona adulta. Un poco después, otras personas se preguntaron: ¿Será cierto eso?, para saber hay que ponerle a prueba”, y le pusieron una primera prueba y la solucionó; le siguieron poniendo prueba tras prueba y todas las fue solucionando. Llegó el momento en que lo empezaron a odiar, empezó a tener enemigos porque llegaron a descubrir que en realidad era bueno y como ya no se sabía cómo vencerlo finalmente se decidió matarlo. Los amigos de Jesús llegaron a enterarse de ese rumor e inmediatamente se lo pasaron porque ya estaba próximo, él también ya estaba informado al respecto, según que no mostraba ninguna preocupación porque ya sabía cuál era su destino. Uno de sus amigos que era pescador, llamado San Rafael, dijo: “Yo voy a capturar un pez volador para que cene Jesús antes de que sea asesinado y para que cuando ya esté muerto lo ayude a salvar su espíritu por ser carne blanca”; si fuera carne roja, significaría comerse a sí mismo y no tendría salvación. El pescador tomó su atarraya y se dirigió al río (un día miércoles); enseguida trajo bastantes peces voladores y los empezaron a preparar. Estaba ya lista la cena, Jesús suplicó a sus amigos que lo acompañaran y lo obedecieron; antes de proceder a cenar, Jesús les hizo ver lo siguiente: “Creo, tiene que suceder lo que ustedes ya saben de mí, pero no se preocupen, no duden, no lloren, yo no los voy a abandonar, que me hagan lo que quieran hacerme, aunque me maten pero yo no me voy a morir para siempre; pobrecitos, son tontos, ellos no saben quién soy, nada más no cuenten. Lo único que les suplico es que donde me lleguen a enterrar, ustedes ahí permanezcan, porque yo resucitaré e iré a la gloria, luego, de allá los atraeré y cuando lleguen a sentir que se están elevando, gritarán”. A continuación empezaron a cenar (un día jueves), después, Jesús agradeció, diciendo: “Por haber yo cenado carne de pescado, bendigo a los peces que se encuentran en el río, bendigo para mis hijos y de hoy en adelante también de eso se alimentarán”. Al día siguiente (viernes), Jesús fue aprehendido por sus enemigos, lo golpearon, lo arrastraron, lo mataron y lo enterraron, pero sus amigos cumplieron las instrucciones que habían recibido por parte de él, es decir, sus cuatro amigos rodearon el lugar donde lo habían sepultado, uno en cada uno de los cuatro lados, así formaron: San Rafael, San Juan, San Pedro y San oneya. Posteriormente, Jesús resucitó; donde lo habían enterrado salió una paloma y se elevó hacia el cielo, cuando llegó allá, entonces se aclaró el mundo; Jesús inmediatamente atrajo a sus amigos, al elevarlos gritaron… Los enemigos presintieron que algo había sucedido con Jesús, por lo cual decidieron acercarse a dicha sepultura, cuando llegaron allá, vieron que ya no estaba nadie y la fosa ya no estaba como la habían dejado, pero todavía alcanzaron a ver que con gritos se estaban elevando los amigos de Jesús, entonces supieron que Jesús resucito y se elevó a la gloria junto con sus amigos.

De los mencionados cuatro amigos de Jesús, en la estancia y espera alrededor de la sepultura de éste para su resurrección ascensión al cielo (de él y sus amigos), de ahí surgió la invención de la danza denominada el Volador; es decir, para no olvidar aquel suceso, se pensó representarlo a través de dicha danza.

 





 

Fragmentos de las entrevistas realizadas por Chloe Campero)
Bixom T’iiw: Voladores Teenek
Danza del gavilán de Tamaletom, San Luís Potosí

Benigno Robles, antropólogo teenek

Desde tiempos antiguos, la Danza del Gavilán se realiza con el fin de agradecer a Dhipaak, el “Dueño del Maíz”, por los beneficios recibidos en la cosecha de cada mes de agosto.

La Ceremonia empieza por la elección, el corte y el traslado del árbol del volador llamado dhotom>te; el momento de levantarlo y la ceremonia principal o de la danza en sí, en donde el caporal al subir al palo lleva un guajolote joven cuyas plumas, que son símbolo del águila, son ofrendadas al Sol. Los voladores Teenek portan un gorro cónico de color de rosa, en su pecho se cruzan dos bandas de color verde y amarillo, en las muñecas traen una pulsera de donde cuelgan plumas de águila.

La Danza del Gavilán es un medio para comunicarse con Muxi` o “Señor del Mar”, Maamlab “Señor del Trueno” y Miim1Tsabaal o “Madre Tierra” y el Dueño de la Vida, vinculado a la naturaleza, a la vida espiritual y al cosmos.
Los invitamos a conocer la Ceremonia del Vuelo de los Teenek de Tamaletom (tam>ale>toom): “lugar de la milpa de zacate”. No la debemos ver como un espectáculo sino como una danza ejecutada por hombres valientes, arriesgados, de buen corazón y que aman su cultura y tradiciones.
 

 





 

Ajxijoj Kiktzoykib´ Pwi´che: Voladores Quichés
Danza del mono de Santa María Joyabaj, Guatemala
Don Lorenzo Jiménez, volador quiché


La variante de la danza de Aj1K´oy o Danza del Mono reside en que vuelan solamente dos ejecutantes y un caporal representado por el personaje del mono. Los dos voladores son representados por ángeles rubios. Estos seres anómalos buscan la comunicación con los dioses para alcanzar el estado humano y recibir de ellos bonanzas y bendiciones para su pueblo. El ritual se acompaña de música de marimba.

Los Quichés son herederos de una religión y cultura antiguas y a pesar de la marginación y la guerra, han sabido conservar y defender su identidad y sus tradiciones.

 





 

NENTZÁ: VOLADORES ÑAÑHÚS

Don Rafael, volador ñañhú de la comunidad de Chila de Juárez, Municipio de Oney, Puebla
El vuelo de los ñanhús es una interesante variante compuesta de seis integrantes que representan a los dioses creadores del Universo. El caporal es el personaje de la Maringuilla o Malintzin que representa la dualidad con la figura femenina que fertiliza la tierra.
La ceremonia de los danzantes Ñañhús se viene transmitiendo de generación en generación desde 1300. Su ejecución con la Malintzin como una de sus integrantes se dejó de realizar durante cincuenta años y poco a poco se ha recuperado ese acervo cultural de la comunidad.

 

 







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